Cuando recorremos hoy el Campo de Cartagena ya es imposible hablar de aridez, de secano, pues todo él es un auténtico vergel gracias a las aguas del trasvase, aunque aún permanecen algunas parcelas de aquellos que adornan el paisaje con la flor del almendro en primavera. Y no sólo es rico en cuanto a cultivos, sino que además las abundantes vías de comunicación que lo entrecruzan hacen la comunicación fácil entre sus caseríos.
La diputación de Los Médicos está situada al Norte de la capital municipal a unos nueve kilómetros de distancia, limitando al Norte con la de Pozo Estrecho, al Sur y Oeste con la de Santa Ana y al Este con la de La Palma, cuya separación está marcada por la vía del ferrocarril Madrid-Cartagena. En la actualidad la autovía del Mediterráneo la atraviesa por la zona suroeste y su llana topografía se encuentra a unos 45 metros sobre el nivel del mar.
Junto a toda esta modernidad, permanecen testimonios de épocas pasadas, entre las que los molinos de viento para sacar agua o molienda, las casas rurales solariegas y las ermitas, son los más interesantes. En el paraje de los Segados de la diputación de Los Médicos, bajo la advocación de los Santos Cosme y Damián, subsiste una airosa ermita en cuya fachada principal podemos leer una placa cuyo texto es el siguiente: Suspendidas las obras de este templo que habían tenido principio el año 1766, las continuó y concluyó en 1866 el maestro Francisco Esteban Marín a expensas de varios bienhechores.
La existencia de una ermita bajo la advocación de estos mártires griegos, hermanos Cosme y Damián, que fueron decapitados por orden de Diocleciano en el año 287, puede ser debida a su patronazgo sobre la profesión médica, pues los dos fueron médicos en Arabia, ya que desde siempre los cristianos sintieron una honda y sentida devoción erigiendo templos en su honor donde se acudía a ellos en las enfermedades. No es extraño pues que en esta zona donde siempre se han hecho sentir las epidemias se recurriera también a su intercesión.
Como todas las ermitas que aún existen en el Campo de Cartagena, tiene en su interior un coro a nivel superior y numerosas imágenes, fruto generalmente de donaciones ya que se mantienen los cultos y romerías desde muy antiguo, aunque bien es verdad que con la escasa asistencia de los moradores y personas que mantienen en sus proximidades una casa como residencia eventual. En torno a esta ermita se vienen celebrando las tradicionales fiestas en las que luce el baile de las castañuelas, de las que sabemos que en el año 1918 fueron organizadas por Fernández Mayordomo, Francisco Atienza y Luis Blanco y que en 1918 celebró misa en ella el jesuita Francisco Sánchez Rosique nacido en Los Vidales.
En su planta de cruz latina se albergan las imágenes, además de las de los titulares en el altar mayor, las del Dulce Nombre de María y un cuadro de la Virgen de la Caridad en la nave principal y las del Sagrado Corazón de Jesús y Virgen del Carmen en la nave transversal. Pero quizá el elemento más curioso que en ella se conserva es un órgano, obra de Jérome Thibouville-Lamy, que tiene adherida la Medalla de oro a la decoración de la Exposición Universal de París en 1878.
Conocer los orígenes del asentamiento y distribución de población en el territorio que comprende el término municipal de Cartagena, presenta muchas dificultades, tal como la falta de documentación en nuestros archivos históricos en épocas remotas, en especial hasta los primeros años del siglo XVIII. Y cuando esta documentación existe los criterios para el recuento de población no son los más adecuados para hacernos conocer su distribución en la ciudad y campo.
Por lo tanto no será hasta el recuento del año 1683, en que se tenga en cuenta a los moradores del campo y realizado con motivo de repartir un impuesto, cuando podríamos disponer de un primer dato, pero no encontramos entre los 92 lugares citados el de los Santos Médicos. En nuestra investigación la primera vez que nos encontramos con el topónimo de Los Médicos como diputación es en el año 1703, que con motivo del alistamiento de vecinos para el Ejército, los de esta se resistieron armados con escopetas encerrándose en la ermita.
Habrá que llegar al año 1715 en que con motivo del reparto de la sal entre los vecinos de la ciudad y su jurisdicción, al llegar al campo, en vez de realizarse en función de cada uno de los caseríos y aldeas, como se había hecho anteriormente, se estructura toda la población del campo en diputaciones y entre las 17 relacionados encontramos la de Los Médicos, con 29 vecinos y 116 habitantes.
En el Catastro de Ensenada podemos obtener datos del año 1756 con referencia a esta diputación, relacionados con la propiedad de las tierras, así entre los bienes patrimoniales del convento del Carmen Descalzos figuran una casa de doce varas de frente por ocho de fondo, dos fanegas y media de viña de secano de segunda calidad, ocho fanegas de sembradura de secano de primera calidad, diecisiete de segunda y trece y media de tercera; la Capilla de la Concepción sita en el Convento de San Francisco dos fanegas de sembradura de secano de segunda calidad en el sitio de las Lomas; el Convento de Monjas de la Purísima Concepción de esta ciudad una casa baja de veinte por cuatro varas y otra de ocho en cuadro, treinta y ocho y media fanegas de sembradura de secano de tercera calidad, cuatro y media de segunda, una fanega y media de viña de secano de tercera calidad, y media fanega de tierra vertiente. Entre las personas e instituciones legas con bienes, rentas, salarios o cargas, figuran entre otros, Antonio Conesa, Diego Martínez, Esteban Martínez, Esteban Vidal Rosique, Francisco Conesa, Francisco Morales, Francisco Martínez, Fulgencio Martínez, Ginés García, Juan Martínez, Domingo Segado, Josefa Sánchez, Juan Nieto, Jacinta García y Pedro Conesa.
En el año 1771 disponemos de una relación de la población del campo, efectuada con motivo del establecimiento de la Única Real Contribución y en la diputación de Los Médicos existen 170 vecinos de ambos sexos de comunión y un total de 204 habitantes. En 1787 como consecuencia del censo de Floridablanca existen en la diputación citada 275 habitantes que corresponde a 1´7% del total del municipio y dos años después, cuando se publica el Nomenclátor de las ciudades, villas y lugares de España, se cita Los Médicos como aldea de realengo con alcalde pedáneo.
En los estados facilitados por Vargas Ponce en su colección documental, en relación con las diputaciones de la jurisdicción de Cartagena, dice que en el año 1796 hay en la de los Médicos 59 vecinos, 4 yuntas mayores y 22 menores, 3 cerdos y le corresponden 34 fanegas y 11 celemines en el reparto de la sal; y al año siguiente 112 hombres y 43 mujeres, 4 ½ yuntas mayores y 24 menores, correspondiéndole 75 fanegas en el reparto de la sal.
En el Nomenclátor publicado por la Dirección General de Estadística con referencia al año 1920, en la diputación de Los Médicos, se hacen constar los siguientes caseríos y su población: Los Conesas con 26 edificios, 66 habitantes de hecho y 74 de derecho; Los Médicos, 26, 69 y 69; Los Segados, 10, 32 y 32; La Vereda, 19, 54 y 54; Los Vidales, 30, 37 y 37; y en edificios diseminados 39, 56 y 57. Como vemos totalizan 314 habitantes de hecho y 323 de derecho.
En el año 1923 ejercían los servicios sanitarios el médico Diego Meseguer Bolea y el practicante Diego Bruno, ambos residentes en La Palma; el profesorado de la escuela estaba constituido por Miguel Hermosilla y Dolores Albaladejo; Francisco Ruiz Conesa y Martín Bolea regentaban la abacería; José Martínez el de ladrillero; era el celador Hilario Gómez Ruipérez; y el Santo Sacrificio de la Misa lo celebraba todos los días festivos el capellán particular Antonio Conesa Rosique, residente en el Hondón. Los parajes que comprenden los tres barrios de esta diputación son: Casas de la Ermita, Casas del Palmero, Los Lorcas, Los Rosiques, Los Vidales y La Vereda, formando la sección segunda del Registro de la Propiedad junto con las diputaciones de Santa Ana, Hondón, Pozo Estrecho, San Félix, La Palma y Santa Lucía.
Diez años después los parajes que comprende son: Los Médicos, Los Segados, La Vereda, los Vidales, La Molineta, Los Conesas de Abajo, Los Conesas de Arriba, Lo Treviño, Los Lorcas y Lo Tacón, con un total de 502 habitantes de derecho y 500 de hecho. Los servicios sanitarios están a cargo del médico Andrés Romero Font, la comadrona Delia Beneditz Bersesat, ambos residentes en La Palma, y el practicante Diego Bruno Jiménez, residente en Santa Ana; el servicio religioso lo desempeña el cura José Marcos Marcos; los labradores más importantes son: Nicasio Solano Campillo, Juan Cerón Rolandi, Pablo Sánchez Martínez, Francisco Velasco Martínez y Antonio Segado Gómez; los comerciantes son Mateo Bolea Marín en Los Vidales y Francisco Ruiz en Los Lorcas; los cosecheros de vinos Antonio Segado Gómez, Juan Cerón Rolandi, Francisco Ruiz Conesa, Antonio Giménez Aparicio, Pedro Jiménez Rosique, Vicenta Canovas Toledo y José Celdrán García; el celador es Juan Abad Irles. Hay una industria ladrillera, La Bovila, de Pedro Sánchez Martínez.
A efectos de población en el padrón del año 1996 registra la siguiente distribución de sus 111 habitantes: en el caserío de Los Médicos 36, 20 hombres y 16 mujeres; en La Vereda 56, 26 hombres y 30 mujeres; y en Los Vidales 19, 11 hombres y 8 mujeres. Lo que representa una gradual despoblación frente a los 295 con que contaba en el año 1960 y los 121 del año 1991.
Resumen y fotos extraídas del libro "Los pueblos de Cartagena" de Juan Antonio Gómez Vizcaino