Se trata tal vez de las más desconocidas. En los siglos XVI y XVII se construyeron a lo largo de toda la Comarca de Cartagena unas torres, que permanecieron en activo hasta el siglo XIX como instrumento de defensa ante los ataques de los piratas berberiscos (especialmente procedentes de Argelia).
El sistema era de aviso mediante fuego si era de noche o humo durante el día en caso de un ataque, refugiándose los habitantes del entorno en la torre a la espera de que llegara la ayuda de la ciudad. Algunas torres poseían también armamento defensivo básico.
Unas torres estaban situadas en la costa, como lugar de refugio de pescadores, y otras en el interior del Campo de Cartagena, para refugio de campesinos a la vez que servían de repetidores de las señales de peligro realizadas desde la costa.
En la actualidad, dentro del municipio de Cartagena, se mantienen en pie las Torres de Santa Elena (La Azohía) -restaurada-, del Negro (El Algar), del Moro (Cuesta Blanca) y Rubia (Molinos Marfagones). Además existieron otras hoy desaparecidas Torres de la Encañizada, Blanca, del Estacio, de Portman, de Cabo de Palos, de Nicolás Pérez y Torre de Navidad.
Unas de estas torres dieron nombre a lo que hoy son núcleos de población, como la Torre de Nicolás Pérez y Torre Blanca, mientras que otros tomaron el nombre de localidades ya existentes, por ejemplo la de Portman y la de San Pedro (fuera del término municipal cartagenero). Algunas de ellas fueron sustituidas por instalaciones más modernas como la de Navidad, por un faro y un fuerte, y la de Cabo de Palos, cambiada a un faro.